Cuál es el modelo de negocio de la micromovilidad y por qué es tan atractivo

Si hay un sector tecnológico que ha experimentado un crecimiento atroz, ese es el de la movilidad urbana. Con la aparición de decenas de compañías de coches, bicicletas o patinetes de alquiler por minutos, es inevitable preguntarse cuál es el modelo de negocio de la micromovilidad.

Porque hasta ahora parece que están metidas startups de reciente creación con un crecimiento meteórico, espoleadas por financiación de fondos de capital riesgo. La micromovilidad es un medio de transporte clave en el entorno urbano del futuro y merece la pena comprender cómo funciona su negocio.

Ebikes y patinetes eléctricos: los protagonistas de la micromovilidad

modelo de negocio de la micromovilidad

Antes de arrancar con el modelo de negocio de la micromovilidad, conviene aclarar qué entendemos por micromovilidad y a qué vehículos se refiere. De manera rápida, estamos ante un medio de transporte que:

  • Es urbano.
  • Pesa menos de 500kg.
  • Tiene algún tipo de sistema motorizado eléctrico.

Con esto en mente, estamos hablando de dos vehículos. El primero es la ebike, bici eléctrica o de pedaleo asistido. Es una bicicleta en apariencia normal, solo que cuenta con una batería, un motor eléctrico y algún tipo de mecanismo para controlar el impulso.

Al contrario de lo que puede parecer, la ebike no funciona sola. Es decir, necesita del movimiento del ciclista para avanzar. El motor eléctrico se encarga de ayudarle reduciendo el esfuerzo que hace falta para el recorrido cuando lo comparamos con una bicicleta tradicional. Esto tiene numerosas implicaciones, entre las que destaca un aumento de la velocidad punta que puede alcanzar. Si aplicamos lo que vimos en la constante de Marchetti, podemos deducir que a mayor velocidad, el usuario tenderá a ir más lejos en vez de hacer el mismo recorrido en menos tiempo. Pero eso es otra cuestión.

El segundo es el patinete eléctrico, también llamado electric scooter o simplemente scooter en inglés. Es una evolución del patinete que a comienzos de los 2000 se puso de moda entre los chavales de la época (recuerdo que mis padres estuvieron a punto de regalarme uno). A este juguete le han añadido un motor eléctrico y una batería, así como un pulsador que regula la velocidad y unos frenos similares a los de una bicicleta tradicional.

Aunque ambos vehículos forman parte de la misma categoría, tienen una serie de diferencias notables que se trasladan al modelo de negocio de la micromovilidad y sus variantes.

Modelo de negocio de la micromovilidad: unos números de locura

La naturaleza de las bicicletas y patinetes eléctricos comparten unas variables básicas en el modelo de negocio de la micromovilidad. Aunque muchos pensarán que el único modelo de negocio viable es el de la venta del hardware, prefiero centrarme en uno orientado hacia el servicio. Resulta mucho más interesante y tiene más recorrido a largo plazo.

ebike stromer

Breve inciso: cuando compras un vehículo, estás pagando por adelantado todos los viajes que tienes planeados hacer. Pagas por el derecho de utilizarlo y tenerlo siempre a tu disposición. Mientras que en un servicio pagas según lo utilizas aunque, claro, te arriesgas a que no esté disponible cuando lo necesites.

Volviendo al tema, un servicio de patinetes eléctricos o ebikes debe tener algún tipo de “inteligencia” a bordo de cada vehículo que le permita conocer su estado de carga y ubicación física. Con esto, podemos empezar a enumerar las variables que gobiernan este modelo de negocio.

Por el lado de los costes, tenemos:

  • Coste unitario del vehículo de micromovilidad: esto es, cuánto le cuesta a la compañía comprar cada uno de los patinetes eléctricos o ebikes.
  • Coste de recarga de batería: las startups suelen fomentar la recarga de las baterías mediante un pago a freelancers que se llevan las baterías o patinetes a casa para cargar y luego los dejan en el lugar de la ciudad que les pide la empresa.
  • Longevidad media del vehículo: en especial los patinetes, que son víctimas de vandalismo.

Por el lado de los ingresos:

  • Precio de “arranque” para iniciar el viaje: similar a la bajada de bandera de los taxis.
  • Precio por minuto de uso.
  • Número de viajes que se hacen de media al día por vehículo y carga de batería.
  • Número de minutos que se hacen en cada viaje de media.

Ahora que conocemos estas variables, es hora de poner en marcha el modelo de negocio de la micromovilidad con un ejemplo utilizando datos reales:

  • Coste del patinete: entre 300 y 400 dólares.
  • Coste de recarga: 5 dólares.
  • Longevidad: 2-3 meses.
  • Precio de arranque: 1 dólar.
  • Precio por minuto: 0,15 dólares.
  • Viajes diarios: 5-7.
  • Minutos de viaje: 10-12.

Hagamos los cálculos empezando por los ingresos y asumiendo el peor escenario:

  • Ingresos por viaje: 1 + 10 x 0,15 = 2,50 dólares.
  • Ingresos diarios: 2,50 x 5 = 12,50 dólares.
  • Coste de recarga: 5 dólares.
  • Beneficio diario: 7,50 dólares.

Con estos cálculos vemos que un único patinete sería capaz de generar 7,50 dólares de beneficio puro asumiendo las peores condiciones. Suponiendo también que el coste del patinete es de 400 dólares, la empresa tardaría 53 días en cubrir la inversión inicial.

Ahora bien, podemos jugar con las variables y conseguir un beneficio diario de 14,6 dólares bajo el cual se recuperaría la inversión inicial del patinete en 20 días. Justo el tiempo que afirma Spin que tarda en recuperar el coste del patinete. Esto significa que a partir del día 20, todo será beneficio puro para la compañía.

Es una barbaridad y es una de las razones de que haya tantísimo interés por parte del capital riesgo en estas startups.

Podríamos hacer el mismo ejercicio con una ebike ya que tienen tarifas y usos similares. Lo único que cambia es el tiempo medio de viaje y la inversión inicial en la bicicleta, varias veces mayor que la del patinete. A cambio, sufren bastante menos vandalismo. Por tanto, tardan más en recuperar su coste inicial pero a cambio generan dinero durante más tiempo.

Principales vías de crecimiento

Además de las típicas formas de generar más beneficios modificando el precio de bajada de bandera, el precio por minuto y lo que se paga a los recargadores de batería, hay otras formas de hacer crecer el modelo de negocio de la micromovilidad. Pero se requiere una mayor creatividad.

Está claro que la principal variable a maximizar es el uso de los vehículos. Cuantos más viajes y más tiempo, más ingresos se generarán y antes se amortizará la inversión. Y su mayor enemigo, además de la destrucción del vehículo, es que estén parados sin utilizar. Porque además se descargan.

Teniendo esto en cuenta, se pueden hacer varias mejoras en el modelo en diversos frentes:

  • Desarrollar vehículos con mayores baterías permitirá hacer más viajes al día, aunque aumenta el peso.
  • La app desde la que se inicia y finaliza el viaje puede incentivar al usuario a dejar el vehículo en determinadas zonas, tanto para minimizar el tiempo hasta el siguiente viaje como para favorecer su recogida y recarga. Estos incentivos funcionarían en ambos sentidos: premiando y penalizando conductas.
  • Se pueden crear estaciones públicas de carga o simples parkings que actúen de agrupadores de este tráfico, minimizando las molestias ocasionadas por el desorden de dejarlos en cualquier parte. Algo que incide de manera especial en la supervivencia de los patinetes.
  • Estas estaciones generarán tráfico y clientes para comercios de los alrededores, por lo que podrían estar interesados en que se coloquen cerca.
  • Trabajar con los ayuntamientos para la creación de carriles bici que aumenten la eficiencia y minimicen la duración de los trayectos. Recordemos que así se soluciona la congestión del tráfico en las ciudades y se fomenta el uso de estos medios de transporte.

Hasta ahora no hemos entrado a valorar la propia naturaleza de los dos grandes medios de transporte urbano micromóviles, el patinete eléctrico y la ebike. Personalmente, creo que la bicicleta es más cómoda para distancias mayores, permite superar obstáculos con mayor seguridad y es más adecuada para el mal tiempo. Pero eso es otro tema.

El modelo de negocio de la micromovilidad está en constante movimiento. Pero con estos conceptos tenemos una buena base de partida para lo que vendrá después.